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Más de 70 millones del Plan Reindus se fueron en Cádiz a empresas que no existen
Se trata de proyectos empresariales millonarios y de calado que fueron subvencionados con ayudas públicas entre 2008 y 2012 Los incentivos del Ministerio de Industria cumplen diez años
Martes 6 de febrero de 2018, por CGT DELPHI
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El Ministerio de Industria resolvió el pasado octubre una nueva edición del plan de ayudas a la reindustrialización, conocido como Plan Reindus, en el que inyectaba a la provincia unos 70 millones de euros para el fomento y desarrollo empresarial. Solo en la Bahía de Cádiz, una docena de proyectos presentados y admitidos pellizcaban 49 millones de euros de estos préstamos a bajo interés para poner en marcha nuevas actividades. Esta iniciativa del Gobierno de la Nación, que nació entre 2007 y 2008 bajo mandato socialista, cumple ahora diez años de vigencia.

Desde luego no todo ha sido un camino de rosas. El Plan Reindus tiene su cara y su cruz. LA VOZ ha repasado una década de asignaciones económicas y ha podido comprobar que más de 70 millones de euros repartidos en estos años, sobre todo en los primeros de existencia del plan, han ido a parar a empresas que ya no existen o que ni siquiera invirtieron en la Bahía. Este es el caso de los 15,4 millones de euros que recibió Aeroblade entre 2008 y 2009 para cuajar un proyecto industrial en Cádiz que consistía en la fabricación de palas eólicas para molinos de viento. La crisis económica aguó esta inversión, sin embargo, la asignación con cargo al Plan Reindus figura en el BOE de marzo de esos años. En la misma línea se encuentra la empresa de renovables Gadir Solar que, entre 2008 y 2010, recibió 15,2 millones de euros con cargo al citado Plan para montar una fábrica de paneles solares de última generación en el Trocadero. La compañía cerró la factoría en 2012 tras sumar un total de 28 millones en ayudas públicas. Igualmente, la planta para obtener biodiesel a través del cultivo de algas, Celulosa Investment, logró 5,1 millones de euros.

Incentivos descontrolados Para entender el contexto del Plan Reindus hay que poner el foco en su nacimiento. El terremoto laboral que provocó el cierre de Delphi en junio de 2007 obligó al entonces gobierno de Rodríguez Zapatero a arbitrar una serie de medidas económicas para el desarrollo industrial en aquellas zonas del país más castigadas por el desempleo, reconversiones o crisis. De esta forma se puso en marcha un plan de ayudas especiales con cargo al Estado para la Bahía de Cádiz, el Campo de Gibraltar, Soria, Teruel, Jaén, la comarca de Ferrol, la margen Izquierda de Nervión, la comarca de Almadén y la comunidad autónoma de Canarias, entre otras. En este paquete también se incluyen las zonas francas del país.

Industria frenó su capacidad de incentivos a partir de 2013 con la estafa del ’caso Ouviña’ La iniciativa fue todo un éxito. El entonces ministro de Industria, Joan Clos, pilotó el proyecto de reindustrialización de la Bahía de Cádiz, donde el Gobierno Central invirtió en su primera edición 108 millones de euros en ayudas públicas.

Los primeros años de rodadura del plan fueron los de mayor despliegue económico para amortiguar el efecto Delphi, sin embargo, esa catarata de dinero público no sirvió en absoluto para salvar a la Bahía de Cádiz de su desastre laboral. La lluvia de dinero público, pese a todo, atrajo a Cádiz a los caza-ayudas. No hay que olvidar que en esa época la Junta activó también su particular plan de subvenciones, conocido como el Plan Bahía Competitiva. Ambos planes fueron simultáneos y supuestas empresas como Soluciones Tecnológicas, Aquandalucía o Cádiz Solar, las tres del empresario gallego Manuel Alejandro Dávila Ouviña, percibieron dinero con cargo a ellos. Ninguna de estas empresas vio la luz en Cádiz, pero Ouviña logró más de seis millones de euros con cargo al Reindus y otros tantos en ayudas de la Administración regional.

Los proyectos en El Puerto de Merkum, Plasticur y Maratlantis recibieron 16,5 millones en incentivos Precisamente, la actividad de Ouviña en la provincia (también tenía intereses en el municipio almeriense de carboneras) levantó sospechas. Fue a a mediados de 2011 cuando el Ministerio de Industria reclamó el reembolso del dinero asignado al comprobar que no se había ejecutado la inversión. El caso ha terminado en el juzgado número 4 de Cádiz, que investiga el paradero de unos 20 millones de euros en ayudas públicas manejados por Ouviña y una supuesta trama orquestada para blanquear estas subvenciones. El caso Ouviña afectó de lleno a la Diputación, encargada de baremar y tramitar las solicitudes con cargo al Plan Reindus. El pasado noviembre, el empresario gallego acudió a los juzgados de San José a prestar declaración y reconoció ante la juez que enterró el dinero de las subvenciones recibidas en proyectos fallidos. El juzgado sigue con la instrucción del caso en el que hay una veintena de investigados.

Medidas más duras La presunta estafa de Dávila Ouviña obligó al Ministerio de Industria a cambiar las reglas del juego en 2012 para la concesión de ayudas a través del Plan Reindus. A partir de la convocatoria de 2012-2013, el Ministerio empezó a exigir a las empresas candidatas la presentación de avales bancarios para optar a los incentivos, lo que redujo de golpe el interés empresarial.

Antes de que Industria endureciera las condiciones para optar a una ayuda otro empresario gallego, Ramón Hermo, también apareció en la Bahía de Cádiz como solución de futuro para los terrenos de Visteon, en el polígono Tecnobahía de El Puerto. El entonces alcalde de la localidad, el popular Enrique Moresco, presentó las inversiones que preveía Hermo en la zona y anunció, por un lado, la puesta en marcha de un centro para la fabricación de autobuses eléctricos (Merkum) y la apertura en los antiguos terrenos de Visteon de una factoría para la elaboración de fibra de carbono (Plasticur). Además, Ramón Hermo ya pilotaba una conservera de pescado en la zona (Maratlantis). Entre 2010 y 2012, este empresario gallego recibió con cargo al Plan Reindus 16,5 millones de euros para sus proyectos en Cádiz. Ninguno de ellos sigue vivo en la Bahía.

La situación cambió a partir de 2013. El Ministerio de Industria

Las que se mantienen Oromas SA.Entre 2010 y 2013 ha obtenido 16,4 millones con cargo al Reindus para su nueva planta de La Cabezuela. La compañía mantiene su actividad.Carbures.Entre 2013 y 2017 ha logrado 9,3 millones para sus plantas de El Puerto y Jerez.La empresa sigue en expansión.Antimine SL.En la pasada convocatoria obtuvo 8,6 millones de euros para la nueva planta de Torrot en la Bahía. Esta empresa se llama ahora Velocípedo Torrot SL y es la que fabricará en la antigua Altadis la nueva motocicleta eléctrica de tres ruedas.Alestis AerospaceLa compañía aeronáutica obtuvo 6,3 millones de euros entre 2010 y 2011. Esta empresa fue rescata por Airbus en 2012. revisó con lupa los proyectos que optaban al Plan Reindus y redujo de manera drástica la asignación. Si en la época de mayor apogeo del Reindus las cantidades oscilaban entre los 108 y los 91 millones de euros, en 2013 el incentivo fue de 61 millones de euros. Precisamente en esta convocatoria, la Zona Franca de Cádiz obtuvo uno de su mayores créditos a bajo interés con cargo al Plan Reindus. Se trataba de 11,9 millones de euros para revitalizar el recinto exterior. El consorcio de la Zona Franca figura como la entidad que más dinero ha percibido del Reindus a lo largo de estos diez años con casi 18 millones de euros, seguida de la empresa de pastas Oromas, ubicada en el bajo de La Cabezuela, que suma 16,4 millones en ayudas del Reindus, cosechadas entre los años 2010 y 2013.

Entre las más inversoras ahora y con más subvenciones destacan Zona Franca, Oromas, Carbures y Torrot La firma catalana de pastas, Oromas, anunció en 2009 su implantación en Cádiz con una inversión de 46,9 millones de euros. La Junta también subvencionó parte de su inversión con 8,6 millones de euros. La planta de Oromas cuenta con 22.000 m2 de superficie construida y tiene una plantilla de unas 40 personas. Esta empresa sigue con su actividad en el polígono de La Cabezuela.

Entre las compañías más favorecidas por las ayudas del Reindus en estos últimos cinco años y que mantienen su actividad destaca la compañía Carbures, especializada en la fabricación de piezas aeronáuticas y de automoción en fibra de carbono. Carbures ha logrado ayudas con cargo al Reindus por valor de 9,3 millones de euros entre 2013 y 2017. Estos incentivos han servido para la ampliación de sus plantas y mejora de sus procesos industriales. Igualmente destaca en este ránking de empresas tocadas por el Reindus y que siguen adelante, la petrolera Oil Toccamps, con 16,3 millones en ayudas en dos años (2015 y 2016) para su implantación en la provincia.

En este mismo apartado ha entrado Torrot que, a través de la sociedad Antimine SL, se hizo en la convocatoria de 2016 con 8,5 millones de euros de ayuda del Plan Reindus para la puesta en marcha de su nueva planta en los terrenos de la antigua Altadis, donde, a partir de mediados de 2018 comenzará a fabricar la motocicleta eléctrica de tres plazas, conocida como Velocípedo. La sociedad Antimine SL cambió de denominación en marzo de 2017 para adquirir la de Velocípedo Torrot SL.

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